La derrota electoral de Trump, no debe confundirse con un triunfo de la diplomacia mexicana
SHEINBAUM, NO DEBE BAJAR LA GUARDIA
Las elecciones intermedias del 3 de noviembre en Estados Unidos le propinaron un duro revés político a Donald Trump y si sumamos la reciente batalla electoral de Brasil, este personaje ya lleva dos derrotas al hilo.
Los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado, convirtiendo los últimos dos años de su gobierno en una carrera de obstáculos legislativos.
El mensaje de las urnas fue claro; el electorado estadounidense le puso freno al trumpismo. La inflación, el encarecimiento de la vida, la guerra con Irán y el desgaste de su administración cobraron factura. Trump conserva la presidencia, pero perdió el control del Congreso.
México, debe tener cuidado. Trump quizá este políticamente debilitado, pero no necesariamente será menos agresivo; “el tigre anda herido” y ahora es más peligroso.
Porque digo que México o mejor dicho nuestra presidenta Claudia Sheinbaum debe tener cuidado, es precisamente porque Trump ha quedado acorralado en Washington, podría trasladar buena parte de su confrontación al terreno internacional. Nuestro país está en primera fila y si analizamos hay tres frentes particularmente delicados: comercio, migración y seguridad.
En el primero, la revisión del T-MEC será una prueba de fuego. La derrota republicana puede aumentar las presiones internas para moderar los aranceles que perjudican a productores, empresarios y consumidores estadounidenses. Sin embargo, Trump conserva facultades para utilizar la política comercial como instrumento de presión. México no debe confundir el revés electoral republicano con una victoria comercial propia.
En migración, tampoco habrá concesiones automáticas. Las deportaciones, el endurecimiento fronterizo y las exigencias para que México contenga los flujos migratorios seguirán formando parte de la agenda de la Casa Blanca. La diferencia es que ahora habrá un Congreso demócrata dispuesto a fiscalizar los abusos y cuestionar las políticas de Trump.
El asunto más peligroso está en la seguridad, en el combate al narcotráfico y al tráfico de fentanilo tiene respaldo bipartidista en Estados Unidos. Por eso, Trump podría endurecer sus exigencias a Claudia Sheinbaum, reclamar más extradiciones, mayor cooperación e incluso volver a poner sobre la mesa sus amenazas de acciones unilaterales contra organizaciones criminales en territorio mexicano.
EN CONTRAPARTIDA, Trump perdió el control del Congreso, pero conserva el poder de la Casa Blanca y las herramientas para presionar a México.
La presidenta Claudia Sheinbaum tendrá que jugar con inteligencia. El nuevo Congreso abre una oportunidad para fortalecer la interlocución con legisladores demócratas y republicanos, defender el T-MEC y construir alianzas que impidan que la relación bilateral dependa exclusivamente de los caprichos presidenciales.
“La Dama de Hierro”, no puede confiarse, menos bajar la guardia. La disputa contra el narcotráfico es uno de los pocos temas donde republicanos y demócratas pueden coincidir, incluso cuando discrepan profundamente de Trump.
México debe defender su soberanía sin romper la cooperación; negociar sin someterse y exigir corresponsabilidad estadounidense, particularmente en el tráfico de armas y el consumo de drogas.
Para Tamaulipas, el escenario no es menor. Nuestra frontera vive directamente las consecuencias de cualquier arrebato comercial, migratorio o de seguridad de Washington. Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo no pueden quedar atrapados en una disputa política que se juega a miles de kilómetros, pero cuyos costos se pagan aquí.
La lección de las urnas estadounidenses es clara, Trump recibió un voto de castigo, pero no ha perdido sus instrumentos de presión; en otras palabras,perdió el Congreso, no la capacidad de intimidar a México. Sheinbaum no puede darse el lujo de confundir una derrota electoral de Trump con un triunfo de la diplomacia mexicana.
P. D. En esta partida, el vecino del norte sigue teniendo muchas piezas sobre el tablero y aunque Trump podrá ser hoy un “pato cojo” (lame duck), sigue teniendo el pico muy filoso, para picotear a México.Perdió el Congreso, pero no los colmillos.