Lamentable —aunque cada vez menos sorprendente— la publicación en redes sociales de la gobernadora de…

Por Anwar Díaz Hernández

Lamentable —aunque cada vez menos sorprendente— la publicación en redes sociales de la gobernadora de Veracruz, Norma Rocío Nahle García, a quien el lodo —o el chapapote— parece ya alcanzarle hasta el cuello.
En su mensaje, asegura que la campaña contra Pemex responde al enojo de la derecha porque “se les acabó el negocio a costa del pueblo”, y celebra que, gracias a la política energética impulsada por Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Claudia Sheinbaum, la empresa “vuelve a ser de los mexicanos”. Y remata “¡Arriba Pemex!”.
Nahle García no tiene el carisma necesario, carece del tono y la credibilidad para lanzar este tipo de declaraciones sin que suenen forzadas, incluso desesperadas, frente a una cadena de hechos recientes —explosiones, muertes, derrames— que contradicen ese optimismo oficial.
El discurso de “todo está bien” se le sale de las manos a Norma Rocío, Porque su administración —por llamarla de alguna manera— ha generado más daños que resultados. Desde el inicio hubo indicios claros sobre la causa del derrame en el Golfo de México; sin embargo, el reconocimiento llegó únicamente cuando la evidencia se volvió imposible de ocultar. Aceptaron la realidad, sí, pero no la responsabilidad.
Durante dos meses de encubrimiento, la narrativa oficial se sostuvo a base de negaciones. Mintió el director de Pemex, Víctor Rodríguez; mintió la propia gobernadora; mintió el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles; mintió la titular de Medio Ambiente, Alicia Bárcena Ibarra; y terminó por alinearse también la presidenta, intentando contener el costo político de la ineptitud de sus funcionarios.
Hoy, la versión oficial pretende deslindarse, aseguran haber sido engañados y señalan como responsables a tres subalternos del director de Pemex, ya sujetos a proceso penal. Una historia ya conocida con los maquinistas del tren interoceánico… todos son culpables menos ellos.
Rocío Nahle, una vergüenza para Pemex y un lastre para los vecinos veracruzanos.
Por los rumbos de Palacio de Gobierno, Américo Villarreal presidió el lunes, a temprana hora, la ceremonia de honores organizada de manera conjunta por la Secretaría de Salud y la Coordinación Estatal del IMSS-Bienestar, en la que se entregaron casi 40 medallas —de un total de 1,400— como reconocimiento a personal con hasta 60 años de servicio en instituciones del sector salud.
Durante la ceremonia hizo su presentación pública la nueva secretaria de Salud, Adriana Marcela Hernández Campos, cuya intervención ante el micrófono pasó sin pena ni gloria, quedando en un discurso meramente protocolario de agradecimiento al gobernador.
Posteriormente, el mandatario estatal realizó un recorrido frente a los seis camiones de la nueva ruta de transporte público denominada Conecta. Aunque inicialmente estaba previsto dar arranque al programa piloto, finalmente todo quedó en una supervisión, ya que la dependencia encabezada por Karl Heinz Becker no tuvo listo lo necesario para dar el banderazo de salida a los flamantes autobuses híbridos, que continúan resguardados en el recinto ferial.
Este martes, el gobernador únicamente presidió la Mesa de Seguridad en el C3 de esta capital y, más tarde, arribó a Palacio de Gobierno, donde sostuvo reuniones privadas.
Por los mismos rumbos de Palacio de Gobierno, la mayor actividad del martes se registró por la tarde, en la Sala de Prensa, cuando el titular de la SEDUMA, Carlos Enrique Becker Hernández —“pa’ los cuates, Becker”—, junto con Raúl Quiroga Álvarez, secretario de Recursos Hidráulicos, ofrecieron una explicación sobre la mortandad de casi tres toneladas de peces en el sistema lagunario del sur del estado.
Raúl Quiroga no se midió y apantalló sin miramientos al joven titular de la SEDUMA, quien tuvo que apechugar la situación y prácticamente quedó como estatua mientras el secretario de Recursos Hidráulicos acaparaba la explicación.
Aunque desde la Coordinación de Comunicación Social intentaron suavizar el momento y enviaron a algunos reporteros a “rescatar” al sobrino de Geño Hernández, no faltó quien señalara que hubo rudeza innecesaria por parte del ampliamente conocedor del tema, Raúl Quiroga.
Hablando precisamente de la Coordinación General de Comunicación Social, desde el lunes por la mañana hizo su debut la nueva directora general de la dependencia, Diana Fabiola Piedra Flores, comunicóloga originaria de León, Guanajuato, y cuyo último cargo, según sus antecedentes, fue en la Procuraduría Federal del Consumidor, en la Ciudad de México.
Diana Piedra refuerza el equipo que encabeza Gerardo Algarín y ocupa el lugar que durante más de tres años desempeñó Guadalupe Escobedo Conde, quien fungió en ese periodo como brazo derecho del entonces coordinador, Francisco Cuéllar.
Para este miércoles, Américo Villarreal sostendrá un encuentro de evaluación con los protagonistas del programa impulsado por el DIF Tamaulipas, denominado Lazos de Bienestar, por lo que se espera una intensa movilización en la Casa de Gobierno, a donde también está convocado el gabinete estatal en pleno.
En otro tema, la Universidad Autónoma de Tamaulipas será sede del LXIII Congreso Nacional y XIII Internacional de Trabajo Social, que se llevará a cabo del 7 al 9 de mayo de 2026 en el Campus Victoria.
Este encuentro se organiza con el respaldo del rector de la UAT, Dámaso Anaya Alvarado y la colaboración de la Asociación Mexicana de Escuelas de Trabajo Social (AMIETS).
La Dra. Blanca Guadalupe Cid de León Bujanos, directora de la Unidad Académica de Trabajo Social, destacó la importancia de profundizar en las necesidades y las problemáticas principales de la sociedad.
Recalcando la trascendencia de impulsar estos congresos académicos y de investigación para involucrar a los futuros profesionales en las nuevas tendencias.
El lamentable feminicidio de Edith Guadalupe Valdés Zaldívar lo resume todo: es el retrato de lo que ocurre cuando las instituciones pierden el rumbo… y hasta el alma.
Edith Guadalupe desapareció y, mientras su familia la buscaba desesperadamente, empleados de la Fiscalía de la Ciudad de México les exigieron dinero para hacer lo que, en teoría, era su obligación: buscarla.
Esa misma Fiscalía está encabezada por Bertha Alcalde Luján, hermana de Luisa María Alcalde, dirigente nacional de Morena.
Pese a saber que la vida de Edith estaba en peligro y aun contando con pruebas entregadas por su propia familia, las autoridades no actuaron. No hubo urgencia, no se activaron protocolos, no existió empatía.
Hoy, Edith Valdés está muerta.
No hubo sensibilidad, ni humanidad, solo incompetencia, en un sistema sin alma.
Por hoy sería todo, nos leemos pronto.
P.D. Ante los reprobables hechos en las pirámides de Teotihuacán, ¿Esta México preparado para tener la seguridad adecuada, con el Mundial de Futbol a solo 51 días de iniciar?

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