Para contrarrestar el tráfico de personas y drogas de los Cárteles Mexicanos

Departamento de Guerra de EU, militariza el río Bravo

*La advertencia es con boyas blancas y muy clara: “si cruzan el río estarán entrando a una zona militar ilegalmente y serán enjuiciados con cargos federales”.

Alejandro Mares Berrones

La salida fue a las 3:52 am del Consulado General de los Estados Unidos ubicado en la avenida Constitución, Colonia Jardín de Matamoros, Tamaulipas. En un vehículo (van) blindado, fuimos trasladados hasta el 3000 W. Military Higway, McAllen, Texas 78503; en donde la Patrulla Fronteriza “Border Patrol” del Condado de Hidalgo, nos daría un tour sobre el trabajo que realizan contra los Cárteles Mexicanos que trafican con personas, armas, drogas y que todos los días intentan introducir ilegalmente a los Estados Unidos por el río Bravo.

Ese día 7 de mayo de 2026 fue intenso, cruzamos por el Puente Viejo, no había fila por el carril exprés, el capitán de la logística fue en todo momento Adam J “AJ” Jagelski, Cónsul de Prensa, Educación y Cultura del Consulado; quien previamente, un día anterior por vía zoom nos había explicado la agenda del recorrido, conjuntamente con Ana Serrano, diplomática del Consulado de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

En 15 minutos, ya habíamos cruzado la caseta del Puente Viejo, todos los que íbamos: Karla Negrete, de Mex Noticias, que por cierto habla el inglés perfectamente; Verónica Cisneros, del periódico Expreso; Edyra Espriella, que presta servicios a cadenas internacionales como New York Times, ZDF de Alemania, TV de Brazil, entre otros medios, ella se trasladó desde Tampico hasta las oficinas de McAllen; Mariana Mondragón, que colabora para algunos medios de Estados Unidos, ella ya nos esperaba en la oficina de la Border Patrol.

En la van, también viajaban reconocidos periodistas de Matamoros, como Martín Sifuentes y Jorge Chávez, que venían vacilando: Jorge empezó a decir, previo a la caseta de peaje, “se me olvido mi visa”; Sifuentes le responde: “Pues te bajas y castigo de por vida”; lo compañeros Hugo López, Javier Orta, Joaquín Peña, José Luis Bermúdez, venían muy serios; en la siguiente caseta el oficial de CBP, solicitó los papeles “visas” de todos.

A la blindada en la que íbamos, no la revisó, a todos “nos corrió la serie”, después preguntó al chofer del vehículo: ¿quién es Jorge Chávez?; está allá atrás, respondió el conductor. El oficial de CBP, rodeo la camioneta, abrió la pesada puerta lateral del vehículo, y preguntó: ¿Jorge Chávez?; el periodista respondió: “Soy yo oficial”; el oficial se le quedó viendo fijamente a los ojos y le preguntó fuertemente: ¿Ha tenido usted problemas con migración?; el colega volvió a responder: “Sí, en el 2001”. El oficial regresó a la caseta, tomó las visas, se las regresa al chofer y dijo: ¿Algo que declarar?, el chofer respondió: “solo dos cámaras que van a utilizar para grabar”.

“Pueden pasar” y de esa caseta de Brownsville nos trasladamos hasta las oficinas de la Border Patrol de McAllen, en la blindada con placas DHT-010 de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México. A las 5:21 am, tuvimos una breve sesión informativa en esa estación con el oficial de CBP Roderick Kise, quien nos contó una anécdota de las que ha vivido, con personas que tratan de cruzar ilegalmente a los Estados Unidos:

“Una vez encontramos un grupo de como 11 personas y vino a mí una señora que me dijo, me puedes ayudar con mi hija; ok, dónde está, allí está en la banqueta del río y no podía caminar, el coyote allí la dejó, ella traía cáncer en una pierna, yo la agarré y la subí; su mamá estaba tan feliz y nomás la dejaron allí tirada; alguien sacó mi foto, cuando yo llevaba a la niña en brazos, vivió, ella era de Honduras”.

Al oficial Kise, se le quebró la voz y luego agregó: “Lo que no me gusta ver es a los muertos”; ¿cómo cuántos has visto?, preguntó el reportero: “Como unos 30 o 40, y me acuerdo de todos y del que no me puedo olvidar fue al primero que vi, que fue en los ranchos de Falfurrias –es una ciudad ubicada en el Condado de Brooks, que cuenta a lo mucho con 5 mil habitantes, pero con una amplia densidad de territorio-”.

Kise recordó que eso ocurrió en el 2014, a solo dos meses de que el ingresó a trabajar para CBP: “Era un hombre de Oaxaca, me acuerdo hasta de sus datos, dicen que a lo mejor cumplió 32 años, estaba entero su cuerpo, pero estaba frío, en ese tiempo traía una bolsa de basura en sus piernas, solo tenía actividad de animales en su cara y en sus brazos”.

¿Por qué consideras que la gente, a pesar de lo que sufre, sigue tratando de ingresar ilegalmente a los Estados Unidos?, preguntó Jorge Chávez al oficial Kise: “Ahorita es diferente que antes, muchos vienen para trabajar, otros para reencontrase con sus familias”.

Después de la plática informativa con Kise, nos fuimos “a campo”, en un recorrido por el río Bravo con la Agente Federal de la Border Patrol, Susana González, nos introdujimos en el monte, por las rutas que usan los Cárteles Mexicanos que trafican con personas para ingresaros ilegalmente a los Estados Unidos, así como armas y drogas; observamos las diferentes estructuras con las que se ha venido construyendo el muro de hierro y constatamos los peligros a los que se enfrentan nuestros hermanos mexicanos y todas las personas que intentan cruzar a la Unión Americana.

Es realmente sorprendente la forma en que arriesgan la vida por el sueño americano, convirtiéndose prácticamente en “clientes” de los Cárteles Mexicanos, que les cobran miles de dólares para cruzarlos a los Estados Unidos. La agente federal de la Border Patrol, Susana González, aseguró:

“Siempre hay una cuota para llegar al río y depende del grupo criminal que los guía para que intenten cruzar por cierta área, esto se ha visto incrementado ahorita en Brownsville y en Fort BrownCondado de Cameron– y en Río Grande CityCondado de Starr-, porque los cárteles del lado mexicano controlan las áreas junto al río”.

El recorrido por “campo” con la agente federal Susana González, abarcó las márgenes del río bravo de la ciudad de McAllen, Hidalgo, Mission y una parte de Río Grande City y mientras conducía su patrulla, comentó que las personas que ellos detienen, procesan y entrevistan les dicen que tienen que pagar una cantidad de dinero en lado mexicano para cruzar a los Estados Unidos y que esa cuota es para los Cárteles Mexicanos.

Aseguró que toda esta parte del rio Bravo, es relativamente tranquila, pues de miles de personas que en fechas anteriores trataban de cruzar por día, hoy solo lo intentan 100; las cifras de personas que buscan ingresar a los Estados Unidos ha ido a la baja, gracias a la colaboración bilateral entre México y su país; dijo que la Border Patrol tiene una cobertura las 24 horas, los 7 días de la semana y utilizan mucha tecnología, desde drones, helicópteros, globos aerostáticos que se esconden en las nubes, cámaras de video vigilancia y de visión nocturna, entre otras herramientas.

Sobre los niños que son utilizados por el crimen organizado, en esta parte de la frontera, en comparación con el modus operandi que los utilizan los carteles mexicanos, en ciudades como Arizona, donde se tiene identificado que niños apoyan a estas organizaciones delictivas en el tráfico ilegal de personas; la agente federal Susana González, hizo énfasis en que “desafortunadamente los carteles del lado mexicano tratan de explotar a los menores, que son usados para cruzar narcóticos, porque saben que los menores no son sentenciados a nivel federal por su edad”.

El reloj marcaba las 6:00 horas, la agente González hizo alto debajo del Puente Internacional Reynosa-Hidalgo, allí nos explicó que las boyas anaranjadas que se empezaron a instalar en Brownsville desde enero de este año, todavía no llegan con ellos, pero que las van a poner en todo el rio bravo, comentó que la creatividad de las personas que intentan cruzar ilegalmente a los EU es de un nivel que sorprende, recordó que han intentado cruzar hasta vehículos (carros, camionetas), utilizando barriles, cámaras y colchones inflables, a los que los trepan, los amarran y los mandan hacia Estados Unidos por el río.

Otra de las actividades ilícitas que también la delincuencia intenta cruzar ilegalmente a los EU son los animales exóticos: “si han tratado de cruzar animales como pájaros, changos, caballos finos no he visto, todo para venta de mercado negro en EU”.

Susana González, tiene carácter formado por su entrenamiento como agente federal de la Border Patrol, es norteamericana, nacida de padres mexicanos –segunda generación-, nos platicó el caso de un niño de 3 años, que venía con un grupo de personas que intentaron cruzar: “del mismo grupo, una persona se hizo cargo del niño, lo tomó de la mano y lo entregó a los oficiales y al momento de que nosotros hablamos con el niño el traía escrito en su panza un número telefónico con plumón; los niños no saben a lo que se están exponiendo, los padres son los responsables de mandar a estos niños; hemos visto niños de 10, 12, 14 y 17 años asustados por todo lo que han visto y experimentado”.

Boyas Blancas, la advertencia del Departamento de Guerra

A diferencia de las boyas color naranja que se instalaron en Brownsville, en el área de Hidalgo, McAllen, Mission y Río Grande, se han instalado boyas blancas, que pertenecen al Departamento de Guerra de los Estados Unidos: “es algo nuevo, es un componente que nos está asistiendo para tener más cobertura a lo largo del río. El Ejército nos está apoyando con personal y tecnología; esa boya no tiene ningún sensor, con lo que cuenta es con una placa que le advierte a las personas que están entrando a una zona militarizada y que se les va aplicar cargos federales adicionales por cruzar ilegalmente”.

También constatamos que a lo largo del río, cuentan con “torres de rescate”, que destellan una luz azul, para que se observe en la obscuridad y por bocinas dicen que el río bravo es una zona militarizada, “si cruzan el río estarán entrando ilegalmente y serán enjuiciados”. Estas también forman parte de los componentes del Departamento de Guerra.

El recorrido continuo, de McAllen a Mission, las manecillas del reloj indicaban las 7:30 am, se realizaron varias paradas en el trayecto, el oficial de CBP Kise, explicó el funcionamiento de una torre de vigilancia, de los drones y globos aerostáticos que también utilizan y que a simple vista no se observan, pero ellos a nosotros sí; la agente González por su parte nos habló del nuevo muro de 9 metros de altura, construido de concreto y de hierro, el cual en la parte superior del mismo, tiene una placa de acero, lo que lo hace más difícil de brincar.

A las 10:00 am nos trasladamos a Mission, Texas, nos metimos al monte sobre una de las rutas por donde más tráfico de personas se tuvo y que todavía sigue siendo utilizado por los carteles mexicanos para introducir drogas, desde marihuana, fentanilo, cocaína, entre otras; porque a esa zona, no han llegado los componentes del Departamento de Guerra, es decir, no hay boyas blancas, ni alambre de púas.

Por este lugar, los coyotes pasaron miles de personas por el río, a los que pagaban en México los identificaban con una pulsera color morado o de otro color y a los que no pagaban, les colocaban una pulsera blanca, es decir, que estaba pendiente su cuota, la que tendría que pagar algún familiar en los Estados Unidos.

“A lo que nos han dicho, los pagos pueden ser de 4 mil a 15 mil dólares dependiendo del área de donde vienen, si son de México, de Honduras, de China, más lejos más caro; los colores de las pulseras nosotros sabemos que son identificaciones de algo, exactamente no sé de que, las personas que los cruzan es un tipo de marca que les ponen para un tipo de viaje; a muchos les ponen una pulsera de color dorado y luego cuando los detenemos nos dicen, es que a mí me prometieron que si yo pagaba 15 mil dólares me iban a transportar en un carro privado, son como tácticas que ellos usan para poder identificar el tipo de viaje que la persona va a recibir”, dijo la agente Susana González.

“Muchos de ellos se endeudan, venden su casa, su carro y dejan todo en su país, porque les prometen el paraíso, el sueño americano, que vas a llegar y llegando allá te van a dar todo, las personas llegan a creer todo lo que les dicen; muchas personas al momento que llegan con nosotros, lloran porque han sido detenidos y la frustración de que ya no tienen nada a que regresar, muchos se vienen con esa deuda sobre su espalda, de que ahora tengo que pagar 10 o 15 dólares porque ya me cruzaron, y eso es algo que nosotros no controlamos, es una decisión muy personal”.

La agente González, dijo que el 80 por ciento de las personas que intentan cruzar son gente buena, pero el otro 20 por ciento “son hijos del diablo”, a estos no hay que hacerles confianza, “porque la confianza mata” y además siempre dejan huella, “se hace camino, al andar”.

En ese punto, se localiza un pueblito llamado Granjeno, Texas, fundado en 1767, que se encuentra muy cerca del río bravo y que utilizan los cárteles para recoger a las personas que ellos envían hacia EU de México, de allí salimos a las 10:50 horas, para llegar a un parque llamado Anzaldua, donde están las instalaciones, embarcadero “muelle” de la Patrulla Fronteriza Fluvial o Border Patrol Marinas.

A ese lugar llegamos a las 11:00 horas exactamente, ya nos esperaban los capitanes D. Deanda y Ramírez, quienes dieron una sesión informativa sobre la seguridad para subir a los barcos, todos con chalecos salvavidas. El agente Deanda dijo estar feliz con la administración de Donald Trump, porque el flujo de migrantes ha disminuido, anteriormente eran miles de personas las que detenían por día, hoy solo a 15.

Por su parte, el agente Ramírez, aseguró que el tráfico de migrantes se ha movido para Nuevo Laredo, Tamaulipas y Laredo, Texas y que nadie pasa el río bravo sin que algún cártel mexicano les autoricen: “no pasa nada sin el permiso de los carteles, son ellos los que trafican con las personas, eso es lo que nosotros sabemos”.

Ciudades de Texas como Peñitas y la Joya, así como Granjeno, son parte de las rutas que los cárteles utilizan para introducir drogas y personas al territorio norteamericano, porque se encuentran muy cerca del río bravo y tienen carreras que facilitan la fuga.

El recorrido con la Border Patrol Marinas, terminó a las 11:45 horas, de allí regresamos a la estación de McAllen; volvimos abordar la van blindada y regresamos al punto de salida a las 13:30 horas, al Consulado General de los Estados Unidos en Matamoros, que preside la Cónsul Mary Virginia Hantsch.

 

 

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