EN PARTIDA DOBLE

Alejandro Mares Berrones

 “¡Lástima Margarito!”

A quienes creen que no fue correcto que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, no haya asistido a la reciente asamblea de la ONU, donde Donald Trump dijo que México es el epicentro de la violencia de los cárteles; creo que fue muy prudente, por parte de “La Dama de Hierro”, el hecho de tomar la decisión de no asistir.

Primero, porque los mexicanos somos muy bravos, y más la mujer mexicana; era lógico, que la jefa del Estado Mexicano, no se iba quedar callada y le iba a dar hasta por debajo de la lengua al pelirrojo presidente gringo.

En segundo lugar, la diplomacia que practica México, no es la misma a la de los Estados Unidos, me atrevo a decir, que son opuestas: El Estado Mexicano, se rige por la Doctrina Estrada, como principio de la política exterior, la que se sustenta en tres pilares fundamentales: La autodeterminación de los pueblos, Igualdad Jurídica de los Estados y la no intervención.

Y es en esto donde México se diferencia de los Estados Unidos. Los gringos “meten su cuchara en todo”, a Venezuela ya lo invadieron, se siente los amos y señores del Continente Americano; con Irán están en guerra y apoyan a Ucrania; pero con Rusia no se meten, e incluso le temen, por eso ya se preparan para instalar bases militares en Groenlandia.

Los gringos no les hacen la guerra a las potencias que tienen armas nucleares, a esos los respetan; pero no solo intervienen en cuestiones bélicas, también les gusta mucho meterse en los asuntos políticos de otros países y aunque es cierto, que los Cárteles Mexicanos son peligrosos, no deja de ser un problema interno de México, pese a la presencia del CJNG en 20 países por lo menos.

En Brasil, habrá elecciones presidenciales entre Luiz Inácio Lula da Silva y el representante de la derecha Flávio Bolsonaro; a este último le ha favorecido la interferencia que Estados Unidos ha realizado a través de barreras arancelarias y la clasificación de fracciones criminales como grupos terroristas, con lo cual Donald Trump ha cuestionado la soberanía de ese país. Es el mismo guion que utilizan contra México.

Brasil por su parte, ha tenido que blindarse fortaleciendo su Poder Judicial y su Tribunal Electoral, pero no ha sido suficiente, por lo que ya Trump le dijo Lula da Silva, que esta elección se la lleve derecha o será derrocado, es decir, que no haga trampa para reelegirse, para su cuarto mandato, todo un cacique dictador. Eso ha sido siempre el problema de la izquierda cuando asume el poder.

Estas son las guerras bélicas y arancelarias que Estados Unidos traen en América Latina, a Venezuela ya lo sometió; en Brasil tendrá un presidente a modo, si gana Bolsonaro y si Lula resultara reelecto, pues alegaran que existió fraude y lo derrocarán como lo hicieron con el dictador Nicolás Maduro.

Pero hablamos de países como Venezuela y Brasil, donde la izquierda, ya se ha enraizado, y han sucumbido a la tentación del poder, inclinándose a dictaduras; en el caso de México, apenas la izquierda es muy tierna, del 2018 para acá, con la llegada de Andrés Manuel López Obrador, una figura política con cierta reputación de honestidad, que en menos de 5 minutos lo gringos la pueden destruir, por lo pronto a “Andy” hijo del ex presidente ya lo traen en la mira.

Esto es lo que se vive políticamente en este Continente, pero la diferencia es que mientras Brasil utiliza un blindaje enfocado en ciberseguridad, soberanía territorial y control tecnológico; México optó por un blindaje de carácter estructural-constitucional impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Ya el Senado, aprobó la reforma que establece la nacionalidad única obligatoria para ejercer el cargo de presidente de la república, gobernador y jefatura de la Ciudad de México. Este candado, al menos por la vía político electoral servirá contra la injerencia norteamericana.

EN CONTRAPARTIDA, la reciente reforma que avaló el Senado, no solo le da en “la torre” a aspirantes a la presidencia de la república, que están siendo apoyados desde Estados Unidos, como el caso de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, ex gobernador de Tamaulipas, prófugo de la justicia mexicana, con ficha roja vigente por la INTERPOL y que no ha sido extraditado a nuestro país.

Cabeza de Vaca, amparado en su nacionalidad norteamericana se mueve en aquel país muy mondo lirondo, pitorreándose de la orden de aprehensión que pesa en su contra por algunos graves delitos; con esta reforma su aspiración es constitucionalmente parada en seco, aunque bien pudiera renunciar a su ciudadanía “gabacha”, para competir, pero antes tendría que rendirle cuentas a la justicia mexicana. En el ajedrez se dice: ¡Jaque Mate!.

Con esta reforma de nacionalidad única, también se blindan las elecciones contra la injerencia extranjera, y es que sería muy sencillo para los Estados Unidos meter un caballo de Troya, para ejemplo basta con el caso de Cabeza de Vaca, que por cierto, su escenario político y legal, ya le ha cambiado: de facto queda inhabilitado para competir por la Presidencia de la República y en lo penal, ya no tiene con que negociar con los Estados Unidos, ya que su camino a las urnas en México ha sido truncado.

P. D. “¡Lástima Margarito!”; pero bien podrías renunciar a tu nacionalidad norteamericana; así nos daremos cuenta, lo mucho que “amas” a México.

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