Mario Riorda, es un especialista en comunicación política, de la lectura de dos de sus ensayos: “Gobierno bien, pero comunico mal: Análisis de las rutinas de la comunicación gubernamental” y ¿Hacia dónde va la comunicación gubernamental?, podemos deducir, según lo observado en Tamaulipas, que los gobiernos municipales de esta entidad, de casi todos los partidos: “gobiernan bien, pero comunican mal”.
Esto es porque no tienen a las personas idóneas y capaces en la dirección de comunicación social, por lo regular son “amigos cercanos” al presidente municipal, los que dirigen esa área de la comunicación gubernamental y lo hacen mal.
Carecen de un plan anual de comunicación, el modelo que aplican no cuenta con estrategias, aunado a un pésimo manejo de las crisis cuando estas se les presentan, lo que repercute en la reputación e imagen de los presidentes municipales, es decir, en pérdida de poder.
En el planteamiento ¿Hacia dónde va la comunicación gubernamental?, Riorda deja claro, que los gobiernos no tienen el monopolio de la acción política; por eso deben de echar mano a la comunicación que es el “área de apoyo” de las decisiones centrales, para otorgar sentido social y político a su gestión, con el fin de lograr objetivos y construir consensos, implementando acciones a reducir la vulnerabilidad, fortaleciendo la legitimidad con comunicación directa en redes sociales para gobernar con eficiencia y eficazmente.
En cuanto a “Gobierno bien, pero comunico mal”, Mario Riorda, nos muestra las Rutinas de la Comunicación Gubernamental (RCG), como base elemental de un modelo de gestión de gobierno para que este logre comunicar sus políticas públicas con eficiencia y eficacia, echando mano a la Comunicación Política para lograr consenso; que por lo largo que sería su análisis solo lo menciono.
De la lectura de los dos textos de Mario Riorda, obtenemos una Teoría General, que consiste en: la Comunicación Gubernamental, busca siempre el consenso como objetivo principal.
La búsqueda de acuerdos políticos, acciones y buenas políticas públicas, llevarán a todo gobierno a una gestión de éxito y no de fracaso; mientras el gobernante reconozca que todo hecho político es un hecho comunicacional.
El gobernante debe comprender que no basta con el rol que juegue su gobierno o la legitimidad que este tenga. “La comunicación no es más importante que la gestión; sino que la gestión es también comunicación”.
Tiene que persuadir, convencer y demostrarle a la población que hace las cosas mejor que la oposición. Que sabe gobernar, que su gobernanza es eficaz porque da respuesta a las necesidades y a las demandas prioritarias de la sociedad que gobierna.
Entre los argumentos más relevantes, de estas lecturas, podríamos definir tres:
1.-La comunicación política y la gestión, juegan juntas, en equipo, para generar consenso, para que las políticas públicas del gobierno sean aceptadas por la mayoría de los gobernados, apelando a sus emociones, bajo un encuadre teórico de la comunicación gubernamental.
2.-La buena gestión pública debe satisfacer las prioridades de los gobernados, si eso no ocurre, la percepción de eficacia gubernamental desciende, por lo que el gobernante debe contar con una estrategia social, sin prescindir de la comunicación política, para generar alianzas, lograr objetivos y elaborar mitos de su gobierno; otorgando sentido social y político a su gobernanza.
3.-El gobierno no tiene el monopolio de la acción política, pero si puede diseñar o implementar un sistema de gestión de riesgos, para prevenir posibles crisis, “porque la política es sensible a actuar preventivamente ante todas las exigencias”.
Ya había escrito en columna anterior que la comunicación es clave para la buena gobernanza, no se trata de hacer obras a diestra y siniestra, sino se tiene una estrategia en comunicación política eficiente y peor aún si se carece de un comité de manejo de crisis; ahora con las redes sociales cualquier personaje clandestino puede llegar a crear una cámara de eco con afectaciones graves a la imagen del gobernante que este en turno, aunque lo que publique sea pura desinformación o face news.
EN CONTRAPARTIDA, con lo anterior podemos definir que: la comunicación política y la gestión son gemelas “cuatas”, mellizas o como usted le quiera decir; que la búsqueda de consenso es permanente, sin titubeos o tibiezas, para lograr alianzas políticas y mantener la firmeza de una estrategia social cercana a la población para satisfacer las necesidades prioritarias, “porque no hay presupuesto que alcance”.
Me parece que la aportación más valiosa de Mario Riorda, es a lo que él llama “Rutinas de la Comunicación Gubernamental”, en donde nos muestra y nos demuestra la forma en la que debe conducirse una comunicación institucional e incluso no dice que no se debe hacer. También nos da una probadita de lo que es el construccionismo –construir sentido político desde el gobierno-; crear o enfatizar problemas y políticas para justificar el accionar del gobierno.
La comunicación política debe apuntar a sostener al gobierno a través de un proyecto general de gobierno (Modelo Itinerario Socialmente Aceptado), que permita a los ciudadanos vislumbrar el futuro deseado.
El gobierno es el “Maestro de Ceremonias”, su comunicación debe estar centrada en lo persuasivo. Comunicar es fundar la realidad tal cual es, haciéndola propia, modificándola; conseguir que su mensaje se perciba como realidad y su estrategia la elección de sus palabras con las que argumenta para su defensa y su causa.
Riorda, nos dice que “LOS EFECTOS DE LA POLITICA SIEMPRE RECAEN EN LA GENTE”; pero, algunos gobernantes, creen que por hacer obras, la gente da por hecho que son buenos gobernantes.
Considero que están equivocados, el buen gobernante es aquel que “cacaraquea” más sus políticas públicas, que las da a conocer, que informa, que comunica, que se baja a territorio con la población, los saluda, bromea cuando tiene que hacerlo, respeta a todos por igual. En fin hace política del brazo de la comunicación: La Comunicación Política es su carta de presentación.
En cualquier ente de gobierno, se podría implementar el modelo de comunicación gubernamental de Mario Riorda y en donde la comunicación política es prioridad de prioridades para la buena gestión del modelo de comunicación gubernamental; no me imagino a un director de comunicación social del algún municipio de México (Tamaulipas) lidiando con un presidente municipal que no emplee como herramienta principal la comunicación política. Ese gobierno sería un caos en comunicación gubernamental.